La carta de John le Carré, autor de The Night Manager, a los fans

John le Carré

Faltan apenas días para el estreno de The Night Manager, el próximo 22 de febrero, por la pantalla de AMC y no sólo nosotros estamos entusiasmados para ver esta apasionante historia. Sino que ahora el mismísimo John le Carré, autor de la novela en la que está basada la serie, está más que contento por ver a Hugh Lurie y Tom Hiddleston dando vida a sus personajes. Tanto es así que el mismo le Carré escribió una carta para demostrar todo lo que siente ante el estreno de The Night Manager.

La carta completa: 

“Este ha sido uno de los milagros más inesperados de mi vida como escritor: Una novela creada hace más de veinte años, sepultada al fondo de los archivos de una gran compañía cinematográfica que adquirió los derechos correspondientes pero que nunca estuvo ni medianamente cerca de filmarla, de repente resucita y es adaptada para contar una historia absolutamente actual. ¡Y de qué forma consigue contarla! 

En la novela, el agente británico de inteligencia es un hombre llamado Burr, un tipo aguerrido, pensativo y pragmático, como muchos de los que conocí en mis lejanos días como integrante de un mundo secreto en el que las oficiales del sexo femenino eran, para decirlo de manera elegante, una rareza.

Pero, ya instalados firmemente en el año 2016, ¿Realmente sería tan interesante ver a un hombre blanco y de edad madura enfrentarse a otro hombre blanco y de edad madura, utilizando a un tercer hombre blanco de edad madura —aunque algo más joven— como su instrumento para destruirlo?

Creo que no lo sería. Y aquí hace su aparición —permítanme brindarle una gran ovación— la encantadora señora Burr, de nombre propio Angela, astuta, valerosa, por turnos amarga y chispeante, y, tanto en la vida real como en el guión, majestuosamente embarazada.

Pero también, como diría Hemingway, existe una historia. En la novela, muchas de las escenas se desarrollan dentro del lujoso yate de mi archivillano y traficante ilegal de armas extraordinaire, Richard Roper. Sin embargo, la renta de yates de lujo cuesta un ojo de la cara, y en las películas —a menos que los vaya usted a hundir— tienden a tornarse repetitivos y claustrofóbicos. Resulta mucho mejor darle una fortaleza de millonario en una isla llena de sol, con una villa palaciega digna de El Gran Gatsby en el centro y una bonita serie de cabañas para sus secuaces y protegidos.

Así, tuvimos la suerte de encontrar en la costa norte de la isla española de Mallorca tal locación paradisíaca, y todo fue cuestión de poner a Richard Roper dentro de ella, en la grata compañía de Jed, su mucho más joven, inmaculadamente hermosa y desconcertantemente inteligente amante-trofeo.

Pero aún no les he contado la historia… y estábamos decididos a contarla de una manera que reflejara los acontecimientos de hoy en día. Hace veinticinco años, la trama de la novela me condujo —arrastrando conmigo al protagonista de la narración, llamado Jonathan Pine— desde West Cornwall hasta el pueblo minero de Val d’Or en el norte de Quebec, pasando por la ciudad de Panamá y los bosques montañosos del Darién.

El propósito de estas errancias aparentemente desconectadas era impedir la venta de un enorme arsenal de armas de alta tecnología a los belicosos barones latinoamericanos de la droga, su proveedor era, como ya lo habrán adivinado, nuestro tristemente célebre villano Richard Roper.

Pero en el año 2016, la guerra contra las drogas es asunto cotidiano, abordado en incontables filmes y series televisivas, y el mercado mayoritario para el tráfico de armamento ilegal se ha desplazado hacia los territorios cubiertos de sangre del Medio Oriente, a Siria, Libia y sobre todo, a Egipto, donde aún ahora, cuando la democracia decide alzar su voz, recibe un balazo en la cabeza.

En realidad, nunca quise que esta novela fuese convertida en película. De hecho, todavía no lo quiero. Lo que deseaba ver convertido en película era un guión basado en la novela, con total libertad creativa. Lo único que debía mantenerse intacto era la interacción principal entre los tres protagonistas y respetar en su mayor parte el arco narrativo original, sin importar donde se sitúe la historia. Lo esencial, tanto en el papel como en la pantalla, es la exploración de las tensiones y los apetitos humanos, así como la resolución del conflicto central.

Y en cuanto a la señora Burr, bueno, me hubiese encantado ponerla en la novela en lugar de su meditabundo esposo, pero obviamente no lo hice, así que lo que me queda por hacer ahora es darle la bienvenida a la familia y agradecer a la buena fortuna, el que tanto el escritor como los productores hayan tenido Ia sabiduría de haberla traído a la vida.

Finalmente, lo único que puedo decir acerca del trabajo de Hugh Laurie, Tom Hiddleston, Olivia Colman,  Tom Hollander, Elizabeth Debicki, —y la lista sigue y sigue—, y principalmente sobre la soberbia e intachable dirección de Susanne Bier; en resumen, sobre la gran sinfonía en la que se han convertido las ocho horas de The Night Manager, es que traen de vuelta gloriosos días de los años setenta, cuando la producción hecha por la BBC de Tinker Tailor Soldier Spy encabezada por Alec Guinness y un inspirado elenco nos dio una de las mejores adaptaciones jamás llevadas a la pantalla de la televisión.

John le Carré

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